martes, 20 de noviembre de 2007

Tomo asiento en el banco de madera que está justo a su lado y acaricio la tierra que la cubre, pongo los dedos en mis labios y le mando un beso... A veces la sigo hablando y le pregunto si alguna vez nos veremos allá donde van los seres buenos, ella seguro que ya está, porque fue muy buena y querida por todos, sobretodo por su “papi” como ella me conocía... porque siempre cuando la llamaba le decía: ¡ven mi niña con papaíto”, ella acudía enseguida y dando un salto se subía a mis brazos y la acunaba y besaba con ternura, ella me devolvía las caricias con lametones por toda la cara.

Me quedo un rato a la sombra del membrillo donde veo que sus frutos ya están bastante grandes, también se recolectan cuando las nueces y se fabrican dulces compotas; enfrente observo la hierba-luisa con sus racimos de perfumadas flores que en pocos días serán recolectadas y secadas a la sombra, posteriormente introducidas en tarros para hacer infusiones, desconozco el poder curativo que posee pero está buena muy bien caliente con una cucharadita de miel, y muy fría en verano también con miel y unos cubitos de hielo; si se le añaden unas cuantas flores de limón le da un ligero sabor muy agradable y refrescante.

Me levanto del banco después de unos minutos pasados con “mi Cuky” rememorando su dulce figura, como hago cada mañana, a continuación tomo el camino emparrado que conduce hacia el estanque que cubre la acera de la orilla bajo el bancal de piedra; ya están las parras cubiertas de sarmientos y grandes hojas que protegen y dan sombra a los racimos ya muy crecidos, hermosos y apretados de uvas que en pocos días comenzarán a pintar; falta muy poco para el inicio del embero, que como reza el refrán: - para Santiago y Santa Ana pinta la uva y para la Virgen de agosto ya está madura-.

2 comentarios:

eloy sposito dijo...

llegando tarde,como es mi arraigada costumbre,quizás ya no estés cuando escribo esto,mis respetos a todo lo que has escrito,y a esa vocación por enseñarnos a los legos,sin esperar nada a cambio,mil gracias!!!

maria gonzalez dijo...

qué bonito lo que escribes. Yo también he sufrido la pérdida de mis dos perras, una vino a casa de chiquita, con dos meses y a la otra, su hija, la ayudé a nacer. Es un sentimiento que no se puede comparar con nada, creo que nadie sabe lo que es el verdadero cariño hasta que no ha querido a un animal. Sus cenizas están enterradas debajo de mi olivo. Me alegro mucho de que te hayas recuperado de tu enfermedad, eres un valiente, no nos conocemos pero he leído mucho sobre ti, desde aquí te mando mi cariño y mi admiración.